Chesil Beach

Los que sois asiduos del blog, sabéis que me apasiona Ian McEwan gracias a la increíble historia que nos relata en Expiación. Sin embargo, pensándolo fríamente, creo que uno no puede decir que le apasiona algo cuando sólo lo ha hecho una vez. Yo me he leído Expiación varias veces, pero eso no me da derecho a decir que este autor me apasiona si no me he leído nada más de él. Y no sé si es que con esa novela tuvo un golpe de suerte, o realmente es un gran escritor. Las críticas dicen que sí, que lo es, pero yo tengo la extraña costumbre de no hacer caso de los críticos, por lo que decidí aventurarme en un nuevo libro de él. Y la suerte de este honor recayó en Chesil Beach, su primera novela. 







Tienen poco más de veinte años y se conocieron en una manifestación en contra de las armas nucleares. Florence es una chica de clase media alta. Edward, en cambio, pertenece a una familia que vive en la zona baja de la clase media. Ambos son inocentes, y vírgenes, y tras un largo cortejo se han casado. Es un día de julio de 1962, y el tsunami de la revolución sexual no ha llegado a Inglaterra. Edward y Florence van a pasar su noche de bodas en un hotel junto a Chesil Beach. Y lo que sucede esa noche es la materia con que McEwan construye su chejoviano, terrible mapa de una relación, del amor, del sexo, y también de una época, y de sus discursos y sus silencios.

Me ha encantado.  No me pareció la maravilla que me parece Expiación, pero en esta novela ya deja ver lo fabulosa que es su prosa, y que aunque tenga que pulir aún muchas cosas, el camino está marcado.

De nuevo nos encontramos con una historia de amor, pero esta vez viajamos a 1962, a una Inglaterra que aún no ha iniciado la "revolución sexual" y cuya sociedad se encuentra fundamentada en demasiados recelos; cuando las libertades de las que hoy gozamos no existían, cuando se empezaba a luchar por tenerlas. Cuando el sexo era un tabú y un temor para las mujeres. Esta novela abarca los prejuicios en temas de sexo relacionados con la época, y cómo las relaciones pueden verse trastocadas por este tema.

En las relaciones es importante amar a la otra persona, pero muchas veces eso no es todo, y podemos querer muchísimo a nuestra pareja, y aun así no ser suficiente para vivir juntos. Ya sean por problemas ajenos o por nosotros, o la convivencia… amar (desgraciadamente) no es lo único que nos une. Y estas rupturas son las más dolorosas del mundo. Cuando dejas a alguien porque le dejas de querer… se hace más fácil, pero cuando te das cuenta de que no puedes estar con una persona a la que amas… esas son las peores rupturas. Amar y dejar marchar.

No digo que la pareja de esta novela rompa su relación o no (eso tendréis que descubrirlo vosotros mismos) pero sí que es la temática que creo que aborda esta novela. O, como siempre digo, al menos es mi interpretación.

Ian es un maestro en describir personajes y situaciones. Lo hace poco a poco, sin que nos demos cuenta vamos entrando en un pequeño mundo que no estaba preparado para nosotros. Somos intrusos en una pequeña historia de amor, somos los espectadores de lo que ocurre en una noche. Con gran maestría Ian rellena todos los silencios que transcurren en estas páginas. Viajamos al pasado y al futuro, y vemos lo que pasó, pasa y pasará en esa noche de bodas.

Valoración personal: 4/5









En su día publiqué una sección de Retazos de Palabras, con algunas de las frases de esta exquisita novela. Os dejo aquí el enlace por si queréis leerlas.

Diez Negritos

Llevaba mucho tiempo queriendo leer algo de Agatha Christie, pero por motivos de tiempo, o simplemente de pereza, no me había atrevido. Ahora que lo he hecho creo que no podré parar, de hecho según acabé esta novela fui derecha a la tienda más cercana a comprarme otro libro, y aquí está, mirándome mientras escribo para que me decida a abrirlo. Pero como todo lo bueno se hace esperar, de momento, ahí seguirá, haciéndome pucheritos hasta que me decida a leerlo. Pero vamos a pasar ya con la reseña, que a mí lo de trabajar se nota que me sienta mal y me hace desvariar demasiado.





Diez personas reciben sentadas cartas firmadas por un desconocido Mr. Owen, que las invita a pasar unos días en la mansión que tiene en uno de los islotes de la costa de Devon. La primera noche, después de la cena, una voz los acusa, de ser culpables de un crimen. Lo que parece ser una broma macabra se convierte en una espantosas realidad cuando, uno por uno, los diez invitados son asesinados en un atmósfera de miedo y mutuas recriminaciones. La clave parece estar en una vieja canción infantil....
La novela me ha encantado. Pocas novelas de misterio me enganchan de esta forma. Normalmente (y no porque yo sea la inteligencia personificada) en seguida descubro a los malos malísimos. Raro es el libro en el que no digo a mitad del mismo ÉSTE/A ES EL ASESINO/A. La última excepción que recuerdo es en El Guardián Invisible, que aunque me pude hacer algunas ideas de por dónde iban los tiros, me tuvo totalmente perdida hasta las páginas finales.

Nos encontramos con una tipología de personajes muy variada. Cada uno responde a unas características muy peculiares pero todos comparten un rasgo en común: tienen un secreto. Un secreto que será el motivo por el cual han recibido unas raras invitaciones para acudir a una mansión perdida en medio de una isla.
Y de repente… uno de ellos muere. Y aquí es donde todo da comienzo. Las muertes se desencadenan, poco a poco todos van muriendo…

¿Quién será el asesino? ¿Qué es lo que une a todos estos personajes tan dispares unos de otros? La lectura se convierte en un apasionante juego de detectives en donde tendrás que adivinar quién es el siguiente… o quién es el asesino; aunque esto, con las pocas pistas que esta impresionante escritora nos va dando, se convierte en una tarea casi imposible. 

Y hasta aquí puedo decir.... Lo demás tendréis que descubrirlo vosotros mismos.


Valoración personal: 4/5