Sinuhé, el egipcio

Desde siempre me apasiona todo lo que tiene que ver con Egipto, en especial su mitología (me vuelve loca). Suelo ver muchos documentales sobre este tema. Sin embargo, nunca me he atrevido a leer una novela de ficción sobre esta fascinante civilización. El motivo es simple: aunque sea una obra perfectamente documentada, el autor acabará tomándose licencias que seguramente me acaben enfadando. A pesar de todo, un amigo que conoce mis gustos sobre este tema me la recomendó de una forma muy entusiasta. Decidí leerla. Y se ha convertido en mi mejor lectura en lo que va de 2014.





En el ocaso de su vida, el protagonista de este relato confiesa: "porque yo, Sinuhé, soy un hombre y, como tal, he vivido en todos los que han existido antes que yo y viviré en todos los que existan después de mí. Viviré en las risas y en las lágrimas de los hombres, en sus pesares y temores, en su bondad y en su maldad, en su debilidad y en su fuerza". Sinuhé el egipcio nos introduce en el fascinante y lejano mundo del Egipto de los faraones, los reinos sirios, la Babilonia decadente, la Creta anterior a la Hélade..., es decir, en todo el mundo conocido catorce siglos antes de Jesucristo. Sobre este mapa, Sinuhé dibuja la línea errante de sus viajes; y aunque la vida no sea generosa con él, en su corazón vive inextinguible la confianza en la bondad de los hombres. Esta novela es una de las más célebres de nuestro siglo y, en su momento, constituyó un notable éxito cinematográfico.

Es obligatorio empezar destacando al autor, su prosa y sus descripciones. Tardé bastante tiempo en leer este libro y se debía a que solía leer y releer varias veces las mismas descripciones. Si cerraba los ojos de repente me encontraba allí, hace miles de años, bebiendo en las aguas del Nilo y andando por las calles de Tebas. Me encontraba paseando con Sinuhé, el cual me iba explicando la forma de vivir que tenían, su política, los dioses a los que rendían culto y las supersticiones existentes. Me encontraba en Egipto con solo cerrar los ojos. Leer esta obra es realizar un viaje en el tiempo hacia una de las civilizaciones más fascinantes de la historia. 

A través de los ojos de Sinuhé y de lo que vive a lo largo de su vida iremos conociendo detalles de ese momento único de la historia: costumbres, estudios, mitología... Es la historia de un hombre en busca de conocimiento, de un hombre que nunca llega a encajar en ningún lugar. Aunque hay un poco de espacio para el amor (muy poco, no os preocupéis por eso) y la amistad, no es una historia alegre. A nuestro increíble protagonista le ocurre de todo, y no todo cosas agradables.

Un viaje junto a un personaje que os marcará. Tanto él como todos y cada uno de los personajes secundarios con los que os encontréis a lo largo de su aventura por la vida, os dejarán una huella, buena o mala. Todos los personajes tienen chispa, no son planos, son personajes con historia, con mundo; personajes que os enseñarán las diferentes maneras de ver y vivir la vida, de afrontar los obstáculos. Porque no sólo es una historia de Egipto, es una historia sobre nosotros mismos, de la vida que llevamos y de la que queremos llevar. De cómo afrontar una aventura. Y todo ello lo viviremos de la mano de Sinuhé. 

Y aquí debo de hacer mi advertencia. No os esperéis una historia fácil de leer. No lo es. Es una historia densa, con muchas descripciones y poco diálogos, por lo que si no estáis acostumbrados a este tipo de literatura no la recomiendo. Aunque para los amantes de la literatura histórica, y más en concreto de Egipto, os encontraréis con un fabuloso viaje a esa tierra milenaria, que aún hoy, esconde maravillosos y enigmáticos secretos. 


Valoración personal: 4/5